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Padecer haciendo el bien

¿Por qué muchas veces nos dejamos llevar a hacer lo malo? No sé si te sientas identificado con esta pregunta, pero muchas veces queremos hacer el bien. Sin embargo, algo en nuestra naturaleza pecaminosa nos arrastra y terminamos por hacer el mal. En ocasiones, en situaciones tan simples decidimos hacer el mal por encima del bien, por ejemplo: al ver a un mendigo, sabemos que debemos actuar y darle de comer o de beber, cualquiera que sea su necesidad, ¿verdad? No obstante, nos hacemos los de la vista gorda e ignoramos el padecimiento de esa persona, ahí fuimos vencidos y terminamos por hacer el mal.
La Palabra de Dios nos enseña una poderosa lección en este día: “porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal” (1 Pedro 3:17 RVR1960). Ahora, ¿qué significa padecer haciendo el bien? Muchos ministros del Señor han sido vituperados, calumniados y maltratados haciendo el bien, pero nada los detiene de hacer aquello por lo cual fuero…
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A veces suele ser un tanto difícil conocer cuál es el objetivo, el propósito, la razón por la que, en el Señor, fuimos llamados, escogidos y apartados. Muchos creyentes están en las iglesias, pero infortunadamente no saben por qué están allí. Y pasa el tiempo y empiezan a frustrarse porque desconocen su propósito en el Señor. Hoy puedo asegurarte que, todo creyente está llamado a servir, a predicar el evangelio de la salvación a otros. Es decir, así como un día alguien te predicó y el evangelio se hizo efectivo en ti, así mismo debes hacer: sembrar la Palabra en otras personas sin importar si la semilla produce fruto inmediatamente o no, sin importar si esa persona termina congregándose en tu iglesia local o no.
El Señor Jesús la tenía clara, sabía lo que debía hacer. En Mateo 15, la Palabra nos habla acerca de la mujer cananea o sirofenicia. Esta mujer no era del pueblo de Israel, era gentil, quiere decir que no era del pueblo escogido, pero llega donde estaba el Maestro a pedir que …

¿Realmente me amas?

En la entrega anterior arrancamos con una pregunta que quizá para algunos sea fácil de responder, pero para otros no. Si alguien nos preguntara si amamos a Jesús, de seguro responderíamos sí sin pensarlo, ¿no es así? Pero ¿qué implica al responder de esta manera? Pues tendríamos que demostrarlo. Y el primer ejemplo de ello lo hizo Dios Padre, amó al mundo de tal manera que entregó a Su Hijo (Juan 3:16). ¿Eres hijo? Entonces tu amor también debe ser demostrativo. En la entrega anterior les decía que era muy fácil decir que amamos a alguien, pero muy difícil demostrarselo. ¿De qué otra manera podemos demostrar que amamos al Señor Jesús? Veamos qué nos enseñará la Palabra en este día:
"Si ustedes Me aman, guardarán Mis mandamientos" (Juan 14:15 NBLH). Y en esta respuesta me voy a extender un poco. Probablemente, muchos pensarán que guardar los mandamientos se refiere simplemente a conocerlos, guardarlos y listo, pero no. Si recuerdan el pasaje del joven rico, este quería saber l…

¿Me amas?

Me encanta la manera cómo el Señor Jesús abordó muchas situaciones mientras caminó en la tierra. Y quizá algo que le caracterizaba era la sinceridad y lo directo para decir las cosas. ¿Qué responderías al Señor si te preguntara me amas? De seguro responderás que sí, no lo pensarías dos veces. Lo mismo hizo el Apóstol Pedro, respondió sí sin titubear. Pero, ¿qué implica responder afirmativamente a esta pregunta? Veamos lo que la Palabra nos quiere enseñar en este día:
"Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas" (Juan 21:16 RVR1960). Lo que implica responder afirmativamente esta pregunta es algo que quizá no estamos dispuestos a hacer, pero es lo que el Señor demanda de cada uno de nosotros. Al responder que sí debemos pastorear las ovejas del Señor. Probablemente no te sientas identificado con esta posición, quizá a tu mente vienen excusas como, "ese no es el llamado qu…

El lugar secreto

Los afanes del mundo cada día tienen un impacto más negativo sobre nosotros y nuestras vidas. Hay muchas cosas del mundo que nos alejan de la presencia y la gloria de Dios. Todas ellas nos retrasan o nos roban las bendiciones que el Señor, de antemano, preparó para nosotros; por ello, deseo compartir hoy contigo una forma de restablecer esa comunión con el Padre celestial para que el 2018 sea un año bendecido en todas las áreas de tu vida e igualmente sea lleno de muchos éxitos. La Biblia nos enseña en Mateo 1: 35 que el Señor Jesús se levantaba bien temprano e inmediatamente buscaba la presencia de Dios Padre, ¿verdad?  Esto quiere decir que Jesús oraba para entrar en comunión y conocer la voluntad de Dios para Su vida. La oración es un momento de intimidad que tenemos con Dios, un espacio donde le damos gracias, le pedimos protección, le contamos nuestros problemas, donde le permitimos que nos hable, en fin, conversamos con Él acerca de nuestro día a día. Para Jesús no había distra…

Autoridad en el mundo espiritual

En la entrega del viernes les compartía acerca del poder sobrenatural del Reino de Dios y les comentaba que, ese poder se combina con otro elemento más y es la autoridad. ¿Sabías que el enemigo utiliza varias estrategias en contra de la iglesia de Cristo para frenar su accionar? La primera de ella es hacerle creer a los cristianos que no tienen autoridad en el mundo espiritual. Dos, que la iglesia no tiene poder sobrenatural. Tres, que no pueden sanar enfermos. Finalmente, que no pueden echar fuera demonios. Si bien analizamos estos cuatro aspectos, el Señor Jesús nos dio esa autoridad hace mucho tiempo para hacerlas ahora. Lo que pasa es que, aún hoy, existen creyentes que tienen una gran fortaleza mental y le siguen "comiendo cuento" al diablo y piensan que solo los pastores u otra autoridad espiritual tienen esa potestad sobre el mundo espiritual. Pero, ¿qué nos enseña la Palabra al respecto? "Entonces llamando a Sus doce discípulos, les dio autoridad sobre (1) los e…

En poder

Una de las mentiras más eficaces del enemigo es decirle al creyente que en él no hay poder sobrenatural para deshacer las obras del reino de las tinieblas. Tanto es así que, en muchas ocasiones no fluimos en ministración ni en liberación a causa de esta barrera mental que impide que el fluir y el mover del Espíritu Santo de Dios. Cuando damos pie a este pensamiento demoníaco, básicamente invalidamos la Palabra del Señor que nos recuerda que, "cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes, recibirán poder" (Hechos 1:8 DHH). Es claro que al diablo no le conviene que el creyente sepa que en él hay poder para deshacer las obras de las tinieblas y es por ello que trabaja mucho en esta fortaleza mental. No olvides que "fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa" (Efesios 1:13 RVR1960) lo cual te da un estatus y un reconocimiento en el mundo espiritual.
Hay un verso bastante diciente en la Palabra y es el que deseo compartir contigo para que medites y te apropie…