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El padecimiento

No sé si ya hayas aprendido que, con cada aflicción que te enfrentes viene una lección. Y cada lección te llevará a una promoción de parte de Dios y ¿sabes por qué? Porque la aflicción tiene dos objetivos específicos en la vida de un creyente: uno, hacernos crecer y, dos, prepararnos para lo que Dios desea de nosotros. Como resultado, la aflicción no debe ser vista como un enemigo del creyente, sino más bien, como un aliado en tiempos de crisis, porque cuando esta se presente a tu vida es porque Dios va a promoverte a un nuevo nivel espiritual. Entonces, ¿qué sucede después de la aflicción? Veamos qué dice la Palabra de Dios al respecto:
"Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, DESPUÉS DE QUE HAYÁIS PADECIDO UN POCO, ÉL MISMO OS PERFECCIONE, AFIRME, FORTALEZCA Y ESTABLEZCA" (1 Pedro 5: 10 - RVR1960). Hay cuatro cosas que suceden después de la aflicción, veamos cuáles son y cómo impactan la vida del creyente:
Uno, PERFECCIÓN: después de que h…
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Servir

Muchas veces nos preguntamos cuál es la finalidad del evangelio en nuestras vidas y la respuesta es bastante sencilla: servir, todo se resume en esas seis letras. En Mateo 20:26 TLA, el Señor Jesús lo deja bien en claro al decir "si alguno de ustedes quiere ser importante, tendrá que servir a los demás". Si un cristiano no sirve para servir, entonces está en el lugar equivocado, quizá suene duro pero no hay otra manera de decirlo.
Pero, ¿qué más nos enseña la Palabra al respecto?: "pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás" (Efesios 2:10 NTV). Si alguno menosprecia tu servicio para el Señor, entonces olvida qué tan importante eres y qué piensa el Señor de ti, pues la Palabra nos revela en este día que Dios nos ve como Su obra maestra, y de esa misma forma deben verte los demás. Para el Padre celestial eres muy importantes, así que no nos debería importar lo…

No es como los mortales

Creo que casi todos hemos sido víctimas de amigos que, algún día, prometieron y no cumplieron. Peor aún, no fue una sola vez y a más de uno, incluyendome en la lista, nos defraudaron un par de veces. Esto como resultado, trajo a nuestras vidas la desconfianza y la falta de creer. Entonces, en nuestra propia naturaleza de hombres dejamos de creer en las personas y, como consecuencia, nos cuesta mucho creerle a Dios y a Sus promesas, pues le comparamos con aquellas personas que un día nos fallaron, aún cuando sabemos que Él está por encima de cualquier orden o especie, porque Dios no es hombre como tal. Mira lo que la Biblia dice al respecto: "Dios no es como los mortales: no miente ni cambia de opinión. Cuando Él dice una cosa, la realiza. Cuando hace una promesa, la cumple" (Números 23:19 DHH).
Hay dos cosas que nos deben quedar bien claras después de leer este pasaje bíblico. Número uno, Dios no es un hombre y tampoco miente. Muchas personas podrán mentirte en la vida, Dios…

Yo Soy el Señor tu Dios

Muchas veces olvidamos quién es y qué significa Jehová Dios para nosotros. Sin embargo, para otros estas dos preguntas tienen respuestas bien claras y contundentes. Hoy quiero compartir un verso bíblico contigo que te recordará quién es y qué debe ser Dios para ti y lo que debe significar para tu vida. Veamos qué dice la Palabra al respecto: Porque yo soy el Señor tu Dios, que sostiene tu diestra, que te dice: “No temas, yo te ayudaré” (Isaías 41:13 LBLA).
Primera pregunta que respondemos: ¿quién es Dios para ti? El profeta Isaías nos lo recuerda de manera precisa, Él es tu Señor, tu Dios. La razón por la que el profeta afirma esto es porque para muchos su Dios no es el Señor, probablemente lo sea el trabajo, el dinero, la familia, un objeto, en fin, lo despojan del primer lugar, dándoselo a algo material aún cuando la misma Palabra nos enseña que el primer mandamiento dice: "no tendrás dioses ajenos delante de mí" (Éxodo 20:3 RVR1960). Nadie puede decir amar a Dios si no le…

Y Él responderá

¿A cuántos de ustedes les gusta esperar? No creo que a muchos les guste la idea, ¿no es así? Y esperar en Dios suele ser un tanto difícil al principio, pero cuando leemos la Palabra y estudiamos acerca del testimonio de personajes que tuvieron que esperar mucho para ver cumplida una promesa es cuando aprendemos a confiar y a esperar en Él. A veces la espera en Dios puede tener dos razones bien puntuales. La primera de ella es porque no estamos preparados para recibir, pero en medio de la espera, Jehová Dios nos prepara para estar listos. La segunda razón es porque la fe necesita ser probada.

Veamos qué nos enseña la Palabra de Dios al respecto:
“Bueno es Jehová a los que en Él esperan, al alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová” (Lamentaciones 3: 25-26 - RVR1960).  Hay tres cosas que podemos aprender de esta Palabra tan poderosa en este día:
Número uno, bueno es Jehová para quienes esperan en Él.
Esperar en hebreo es QAVAH y significa “mirar a Dios, unirse a…

Muriendo a lo terrenal

Por experiencia sé que hay cosas que nos cuesta dejar a un lado para caminar con Jesús, cosas de nuestra vida pasada que nos estorban en la carrera para ser formados espiritualmente y hacer la obra. Cuando empecé firmemente en el Señor, conservaba toda clase de música secular en mi computador y, de vez en cuando escuchaba esos temas, los cuales producían en mí toda clase de emociones, traían toda clase de recuerdos, pero pensaba que no dañaban mi comunión con Dios y sí lo hacían. Después de casi un año supe que esta clase de música me hacía ir en contra de las cosas espirituales. Hasta que dije no más y la eliminé para meterme de lleno a escuchar solamente canciones a alabar al Señor. Después de tantas cosas, pude discernir en mi Espíritu que la música era retraso para mi vida espiritual. También tengo el testimonio de mi amada esposa, claro está, a ella le tomó mucho menos tiempo decidirlo. Pero cuando empezamos nuestra relación de noviazgo, ella había tomado toda su música secular y…

No tengo tiempo

Al escuchar a varios de mis amigos hablar, me doy cuenta que entre todos nosotros, pues yo también me incluyo, existe un común denominador: tengo muchas cosas por hacer, no tengo tiempo para nada más, quisiera que mi día tuviera 30 horas. Y pareciera que el enemigo nos ganara la batalla con el tiempo, ese que muchas queremos alargar para unas cosas, pero acortar para otras. Y es que ya el enemigo ha cambiado la estrategia, ahora es ocuparnos en muchas cosas para que no le dediquemos tiempo a lo esencial: intimidad con el Señor.
¿Sabes qué dice la Palabra al respecto? Me puse a leer todas las traducciones que hay disponibles en español y esta es la que más se acomoda a lo que quiero decirte en este día: "en esta vida todo tiene su momento; hay un tiempo para todo" (Eclesiastés 1:1 TLA). Wow, esta Palabra sí que tiene mucho poder y derrumba todo argumento que el enemigo quiera poner en nuestras mentes; yo me incluyo en este grupo, pues últimamente me he visto afectado por esta…