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Muriendo a mí mismo

Una de las batallas más grandes que debe librar el creyente día a día es con él mismo, y el terreno de batalla es su propia mente, ya que hay dos naturalezas (el viejo hombre y la nueva criatura) luchando entre sí constantemente, buscando la manera de prevalecer la una sobre la otra. Debido al pecado heredado y a la naturaleza pecaminosa con la cual nacemos, nuestro viejo hombre siempre intentará ganar la batalla a como fuere posible. No obstante, Jehová Dios, por medio de las Escrituras, nos enseñará cómo vencer esa vieja naturaleza y prevalecer sobre ella. A través del Apóstol Pablo en su carta a los Filipenses, el Señor nos da ese secreto: “para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21 RVA-2015). Impactante, ¿no es así?. Hay dos grandes aspectos a tener en cuenta en este versículo que hoy nos regala el Señor. El primero es VIVIR PARA CRISTO. ¿Qué quiere decir esto? Vivir para Cristo es vivir de cuerdo a los estatutos que Dios desea para nosotros y, en la Pal…
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Distracciones

Las distracciones tienen como objetivo desviar nuestra atención y en este tiempo, nuestro adversario buscará todas las posibles para evitar que cumplamos con nuestro objetivo y retrasar nuestro llamado en el Señor. Una característica de una persona distraída es que pone toda su atención en algo más, lo cual con el pasar del tiempo le hará perder el foco o su norte. Cuando el pueblo de Israel iba a la guerra, no todos podían ir, solo aquellos que sabían hacia dónde iban y a qué tenían qué hacer eran los tenidos en cuenta, entonces ¿quiénes no eran tenidos en cuenta? Veamos lo que la Palabra nos enseña: “Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: ¿Quién ha edificado casa nueva, y no la ha estrenado? Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la estrene. ¿Y quién ha plantado viña, y no ha disfrutado de ella? Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la disfrute. ¿Y quién se ha desposado con mujer, y no la ha tomado? Vaya, y…

No tengas temor de ellos

El pueblo de Israel en varias ocasiones se atemorizó frente a sus enemigos más acérrimos. Y a decir verdad, ¿qué haríamos nosotros en su lugar si viéramos venir un gran ejército? Tal vez lo mismo, ¿no es sí?. No obstante, esa reacción era producto de olvidar quién era su Dios y de lo que es capaz de hacer. Cuando el pueblo de Israel iba a prepararse para conquistar y entrar en la tierra prometida, el Señor les entrega una promesa súper hermosa, mira lo que les dijo: “Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos y veas caballos y carros, un pueblo más numeroso que tú, no tengas temor de ellos, porque contigo está el SEÑOR tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto” (Deuteronomio 20:1 RVA-2015). De las primeras cosas que el pueblo de Israel debía aprender antes de ir a la guerra era no atemorizarse, sino acordarse que Dios estaba con ellos. Pero el temor es producto de la desconfianza, la falta de fe y de olvidar las proezas que el Señor ha hecho. Uno de los profetas más tremendos sin…

El secreto del éxito

Muchos se preguntan en qué radica o consiste el éxito de algunas personas. E intentamos buscar la respuesta, tal vez, en los lugares menos indicados, leemos libros de crecimiento personal, vamos a las conferencias de coaches o, simplemente, escuchamos el testimonio de otras personas, pero muy en el fondo sentimos que estas recetas no son las corrrectas. Esta reflexión venía dando vueltas en mi cabeza por días hasta que el Señor me regaló la Palabra y, al leerla, supe que era confirmación de lo que Dios desea para ti en este nuevo año. Quizá ya has pasado por este verso en otras ocasiones, pero la revelación no había venido. Mira lo que la Palabra nos enseña: "Nunca dejes de leer el libro de la Ley; estúdialo de día y de noche, y ponlo en práctica, para que tengas éxito en todo lo que hagas" (Josué 1: 8 TLA).  ¿Qué debes hacer para tener éxito garantizado en todo lo que emprendas en el 2019? Tres cosas bien puntuales: no dejes de leer la Palabra, estudiarla y, lo más importan…

Firmes y constantes

Cuando empecé mi "birria" por las pesas, todos mis amigos de la cuadra estaban en lo mismo que yo, e improvisadamente, armamos un gimnasio en un plafón del patio de mi casa. Y todos los días en la mañana estábamos allí para entrenar y hacer nuestra respectiva rutina de ejercicios, así duramos varios días, y los días se hicieron meses, pero... no se hicieron años, ¿saben por qué? Porque no fuimos constantes. Y vi a muchos partir, cuando ya no tenían ganas de continuar sin ninguna razón. De la misma manera, lo veo en el evangelio. Muchos empiezan la carrera, pocos se quedan esperando llegar al final para obtener el gran premio (Mateo 22: 14). He querido ilustrar el devocional de hoy con esta historia porque la comparación es muy parecida con la carrera del evangelio. Mira lo que las Escrituras dicen al respecto:
"Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano (1 Corint…

Con todo me alegraré

Quizá lo más difícil por lo que atraviesa cualquier creyente, en algún momento de su vida, son las pruebas. En medio de la prueba es cuando Dios mira de dónde proviene nuestra fortaleza y sobre qué se encuentra fundamentada nuestra fe. En medio de esa prueba, casi siempre viene la tristeza, el desánimo y las ganas de querer "tirar lo toalla" y renunciar a todo lo que Dios nos ha entregado para volver atrás, para retroceder. No entiendo por qué la naturaleza del hombre en vez de ayudarnos a querer continuar con la carrera, nos invita siempre a retroceder, pero lo que sí sé es que a través de La Palabra, el mismo Dios también nos da la respuesta para cuando viene la crisis y para que sepamos cómo enfrentarla.
Mira lo que la Palabra nos enseña hoy: "con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza" (Habacuc 3: 18-19).
Hay tres cosas que quisiera rescatar de este pasaje. Primero, debemos entender algo muy puntu…

Tu único

Al leer la Palabra de Dios nos damos cuenta que hay muchas tipologías de Cristo en ella. La tipología bíblica es una teoría que dice que una persona, cosa o acontecimiento en el Antiguo Testamento AT) tiene un significado simbólico, presagiando una realidad manifiesta en el Nuevo Testamento (NT). Así que, después de la caída del hombre por la desobediencia de Adán, Jehová Dios pensó en un Plan de Redención para toda la humanidad, el cual restauraría todo aquello que pensó entregar a su más maravillosa creación. Y a través de las mismas Escrituras, nos iba mostrando en qué consistiría y cómo sería. Hoy quiero hablarte de una de esas tantas tipologías que hay en la Biblia, el sacrificio de Isaac.
Génesis 22:2 (RVR1960) dice, "y dijo: toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré". En este pasaje, Dios le da una orden a Abraham, sacrifica a tu hijo, y dice: TU ÚNICO. Un momento, …