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Firmes y constantes

Cuando empecé mi "birria" por las pesas, todos mis amigos de la cuadra estaban en lo mismo que yo, e improvisadamente, armamos un gimnasio en un plafón del patio de mi casa. Y todos los días en la mañana estábamos allí para entrenar y hacer nuestra respectiva rutina de ejercicios, así duramos varios días, y los días se hicieron meses, pero... no se hicieron años, ¿saben por qué? Porque no fuimos constantes. Y vi a muchos partir, cuando ya no tenían ganas de continuar sin ninguna razón. De la misma manera, lo veo en el evangelio. Muchos empiezan la carrera, pocos se quedan esperando llegar al final para obtener el gran premio (Mateo 22: 14). He querido ilustrar el devocional de hoy con esta historia porque la comparación es muy parecida con la carrera del evangelio. Mira lo que las Escrituras dicen al respecto:
"Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano (1 Corint…
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Con todo me alegraré

Quizá lo más difícil por lo que atraviesa cualquier creyente, en algún momento de su vida, son las pruebas. En medio de la prueba es cuando Dios mira de dónde proviene nuestra fortaleza y sobre qué se encuentra fundamentada nuestra fe. En medio de esa prueba, casi siempre viene la tristeza, el desánimo y las ganas de querer "tirar lo toalla" y renunciar a todo lo que Dios nos ha entregado para volver atrás, para retroceder. No entiendo por qué la naturaleza del hombre en vez de ayudarnos a querer continuar con la carrera, nos invita siempre a retroceder, pero lo que sí sé es que a través de La Palabra, el mismo Dios también nos da la respuesta para cuando viene la crisis y para que sepamos cómo enfrentarla.
Mira lo que la Palabra nos enseña hoy: "con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza" (Habacuc 3: 18-19).
Hay tres cosas que quisiera rescatar de este pasaje. Primero, debemos entender algo muy puntu…

Tu único

Al leer la Palabra de Dios nos damos cuenta que hay muchas tipologías de Cristo en ella. La tipología bíblica es una teoría que dice que una persona, cosa o acontecimiento en el Antiguo Testamento AT) tiene un significado simbólico, presagiando una realidad manifiesta en el Nuevo Testamento (NT). Así que, después de la caída del hombre por la desobediencia de Adán, Jehová Dios pensó en un Plan de Redención para toda la humanidad, el cual restauraría todo aquello que pensó entregar a su más maravillosa creación. Y a través de las mismas Escrituras, nos iba mostrando en qué consistiría y cómo sería. Hoy quiero hablarte de una de esas tantas tipologías que hay en la Biblia, el sacrificio de Isaac.
Génesis 22:2 (RVR1960) dice, "y dijo: toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré". En este pasaje, Dios le da una orden a Abraham, sacrifica a tu hijo, y dice: TU ÚNICO. Un momento, …

El plan perfecto

El plan original de Dios para el hombre comprendía muchas cosas, entre ellas que el primer hombre viviera eternamente en el huerto del Edén. No obstante, esa vida eterna estaba sujeta a la obediencia y al cumplimiento de una orden: "Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: de todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás" (Génesis 2:16-17 RVR1960). Pero como el primer hombre era ciento por ciento inocente, no sabía lo que significaba esa muerte a la cual se refería Jehová Dios. Así que cuando Eva comió del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal y lo dio a comer a Adán, ambos desobedecieron ese principio establecido por Dios Padre. Desobedecer permitió la entrada del pecado y con la entrada del pecado la muerte, pero no instantáneamente, si no una muerte física. Aun así Adán, podemos comprobar que Adán vivió novecientos treinta años y, luego, murió (Génesis 5:5 RVR…

¿Qué puedo hacer?

En ocasiones sucede que algún amigo(a) se nos acerca y nos pide ayuda, muchas veces porque necesitan dinero, otras porque necesitan ayuda en cualquier otra área de sus vidas y, sucede con frecuencia que, no sabemos qué hacer frente a esta situación. Todo esto, me lleva a reflexionar en aquel pasaje bíblico en el que el Apóstol Pedro iba camino al templo y un paralítico le pide dinero, pero el Apóstol no tenía, ¿lo recuerdas? Si no tenía, ¿qué le dio entonces? La Palabra nos recuerda que en él había poder para echar fuera demonios, liberar al oprimido, etc. y eso fue exactamente lo que hizo, le dio lo que necesitaba: libertad. A un amigo no solo se le ayuda con dinero, hay otras formas espirituales de ayudarlo, mira lo que la Biblia nos enseña al respecto: "oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos" (Santiago 5:16 NTV).
La oración es una de  las armas espirituales más poderosas …

El único camino

En la antigüedad, la iglesia católica vendía la salvación de las almas a un precio elevado, por lo cual estaba solo al alcance de las personas pudientes. Y ¿qué pasaba con aquellas personas que no tenían con qué comprar su salvación? Pues irían al infierno, porque era un lujo costearse dicha salvación. Luego, después de un tiempo, la iglesia dijo que la salvación se obtenía a través de las obras y de lo que pudieras hacer aquí en la tierra y muchas religiones aún siguen enseñando esta vieja creencia y muchas personas siguen comprando este argumento como una gran verdad. No obstante, al leer las Escrituras aprendemos que la salvación es gratis para todo aquel que la quiera, pues cuando Cristo murió en la cruz, el pagó el rescate de todos, no hizo acepción de personas. Así que la salvación no se compra, no es por obras, sino por fe.
El evangelio de Juan muestra una faceta del Señor Jesús que no lo hacen los demás y es que muestra la naturaleza de Dios en Cristo Jesús. Cuando Moisés le d…

¿Dónde están?

¿Cuál era tu respuesta cuando tus padres te daban algo que les pedías? Creo que un GRACIAS era lo mínimo que podías hacer, ¿no es así? Pero también vemos la otra cara de la moneda y es cuando no somos agradecidos por las cosas que recibimos de otros. Piensa entonces por un momento, ¿cómo se sintieron tus padres cuando recibiste algo de su parte y no fuiste agradecido? ¿Cómo se sintieron otras personas con tu actitud? Y llegamos al evangelio, trayendo esa mala costumbre de ser desagradecidos y de no decir GRACIAS a Dios por todas las cosas buenas que hace a nuestro favor, una actitud que debe ser cambiada porque es contraria a lo que las Escrituras nos enseñan.
Mira lo que la Palabra dice al respecto de este tema: "den gracias a Dios por TODO, porque esto es lo que Él quiere de ustedes como creyentes en Cristo Jesús" (1 Tesalonicenses 5:18 DHH). Miremos, por ejemplo, los casos más sencillos por los que debemos ser agradecidos: al levantarnos, pues muchas personas se duermen y…