Ir al contenido principal

Solo me importa lo que Dios piense de mí

¿Por qué será que al hombre le interesa tanto lo que los demás piensen de él, pero tiene muy en poco lo que Jehová Dios piense de él?. Es muy raro observar a alguien que no lo haga. Es como si al ser humano le interesara más lo que los demás piensan de él a cada instante. Y eso nos enorgullece, he ahí el error: da cabida al orgullo en el corazón. Y dice la Palabra en Salmos 138:6, "Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, Mas al altivo mira de lejos". ¿Eres humilde o altivo?.
Conozcamos el caso de un personaje del cual podremos aprender cosas bien importantes para nuestra vida. ¿Qué dice la Palabra de Dios? Vayamos a 1 Samuel 15:23-24 - RVR1960:
"Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la Palabra de Jehová, Él también te ha desechado para que no seas rey. Entonces Saúl dijo a Samuel: yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado".
Saúl fue elegido y ungido por Jehová Dios como el primer rey del pueblo de Israel, pero por su desobediencia y haber escuchado la voz del hombre fue desechado por el Señor. ¿Qué lecciones podemos aprender hoy de este error del rey Saúl?
Primero
Desechar o desobedecer la palabra de Jehová: hacerlo traerá graves consecuencias para el creyente. A Saúl le fue dicho que destruyera a Amalec y todo lo que tenía, mas él le perdonó la vida y tomó anatema junto con su ejército y se quedaron con lo que debían haber destruido. Aun cuando no nos guste, si Dios nos ordena algo, simplemente debemos hacerlo, pues es Su voluntad. Además, los planes de Dios para el hombre siempre son de bien.
Desechar la palabra de Dios es un acto de rebelión, y la rebelión es pecado.
Segundo
Agradar al hombre y no Dios. Otro de los errores que cometió Saúl fue temer al pueblo y no a hacer la voluntad de Dios y, por ello, consintió a sus voces y a lo que decían. Todo creyente debe entender que solamente es necesario agradar a Dios, sin importar lo que los demás digan o piensen, a mí sólo me interesa lo que Dios diga o piense de mí. Sin importar cuán difícil sea lo que Dios demande, un buen creyente simplemente obedece Su voz. El Apóstol Pedro la tenía bien clara en este aspecto y en Hechos 5:29 nos enseña que "es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres".
Quizá al principio no logremos entender el propósito de las cosas de Dios, pero de seguro sí lo entenderemos después. Dice la Palabra en Jeremías 29: 11 que, Él conoce los planes que tiene para nosotros, planes de bienestar y no de calamidad. Cédele a Dios el control, y descansa en Él. Aún si Dios te enviara al desierto, te puedo asegurar que allí también tendrá cuidado de ti y te bendecirá sobrenaturalmente porque Él sabe los planes que tiene para ti mejor que nadie.
Dios te bendiga poderosamente en este día. No olvides ser de bendición y compartir este mensaje junto con otras personas. Feliz y bendecido martes.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Esforzaos y cobrad ánimo

El tema del devocional de hoy es el desánimo, pero ¿qué es el desánimo? Según el diccionario de la Real Academia de la lengua, se define como la falta de ánimo. ¿Sabes algo? El desánimo es el arma más valiosa que tiene el enemigo contra cualquier creyente, así que la invitación es para que no seas presa del desánimo. Cuando el cristiano se desanima su fe merma, y por consiguiente le deja de creer a Dios porque una persona que no tiene fe, ni esperanza no puede creer en las cosas que Dios puede hacer en su vida y en la de los demás, dice la Palabra que sin fe es imposible agradar a Dios.
En el libro de Deuteronomio, cuando Moisés está a punto de morir, Dios escoge a Josué para que guíe al pueblo de Israel y llevarlos a la tan anhelada tierra prometida. El Señor le habla a Josué y le dice más de tres veces las mismas palabras: esforzaos y cobrad ánimo. Hoy Dios también te quiere decir lo mismo a ti. 
La Palabra de hoy está en:
Deuteronomio 31: 6
"Esforzaos y cobrad ánimo, no temas, ni…

¿En quién confías en medio de la prueba?

La prueba es, quizá, la manera más dura que Dios utiliza para determinar de qué estamos hechos, dicho en otras palabras si somos débiles o fuertes, espiritualmente hablando. En medio de ellas y a través de ellas muchas cosas son las que quedan en evidencia. Probablemente nos gusta ir al culto, orar y servirle al Señor, pero la verdad es que todos desearíamos tener un evangelio fácil. No queremos pasar por las pruebas, queremos que todo sea color de rosa. Sin embrago, la prueba es necesaria, pues es la forma en la que Dios podrá moldear nuestro carácter. Además, en medio de la prueba Dios tratará algo contigo y te preparará para ser promovido a otro estado espiritual de mayor exigencia. Una de las pruebas que más me llama la atención fue aquella por la que tuvo que atravesar Daniel en el foso de los leones. ¿Cuántos de nosotros no hubiéramos "tirado la toalla" al ser arrojados a ese foso? ¿Cuántos no hubiéramos perdido la esperanza de golpe? ¿Cuántos no hubiéramos blasfemado…

Ocasiones de caer

Cuando medito, me pregunto, ¿por qué caen los cristianos? ¿A qué se debe la caída? ¿Por qué una persona que está firme cae?. Y es que últimamente, he visto cómo personas allegadas a mí han caído víctimas de las acechanzas del enemigo y es cuando más recapacito en aquel pasaje que dice "para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones" (2 Corintios 2:11 - RVR1960). Quizá una razón, en este sinnúmero de posibles razones, es que al caer se ignora que el diablo desea verte caído y destruido, desea verte en el mismo fango de donde un día te sacó Jehová Dios. Sin importar la razón, el creyente siempre debe siempre recordar lo que nos enseña la Palabra de Dios, esa advertencia de Juan 10:10, "el ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir". Y en ese mismo orden de ideas es que empieza su trabajo. Inicialmente, el enemigo te roba la Palabra que ha sido sembrada en tu corazón y junto con ella la fe. Y el segundo paso es es…