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¿Qué clase de tierra eres?

Hoy deseo compartir con ustedes una palabra poderosa, la cual está en Mateo 13: 1-9 – RVR1960: “aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó mucha: y entrando Él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en los pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oir, oiga”.
Cuando el Señor Jesús enseñaba, lo hacía a través de parábolas. Una parábola es un relato corto de la vida diaria que el Señor Jesús usaba para describir el Reino de Dios a las personas cuyos corazones estaban dispuestos a recibir La Palabra de Dios, pero quienes no tenían sus corazones dispuestos, simplemente no entendían estos misterios. Con esta parábola en específico, el Señor Jesús quería mostrar la manera cómo el evangelio iba a ser recibido en el mundo. Por eso, se habla de 4 zonas en las que caen las semillas. Expliquemos cada una de ellas:
1. La semilla que cayó junto al camino: habla de aquellos que oyen La Palabra y no la entienden, luego viene el malo y arrebata lo que fue sembrado junto al camino.
2. La semilla que cayó junto a los pedregales: son aquellos que oyen La Palabra y la reciben con gozo, pero no tienen raíz en sí, sino que es de corta duración y al venir la aflicción o la persecución por causa de La Palabra, luego tropieza.
3. La semilla que cayó en los espinos: aquellos que oyen La Palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan La Palabra y se hace infructuosa.
4. La semilla que cayó en buena tierra: son aquellos que oyen la palabra y la entienden, y dan frutos.
Así Jesús describe la manera cómo será recibido el evangelio en el mundo, pero si detallas, te darás cuenta que el ladrón estará allí como la cizaña para robarte la semilla que Dios plantará en tu corazón, pues una de las razones por las cuales está aquí es para hurtar aún esa semilla que Jehová Dios desea plantar en tu corazón. En esta parábola se esconden tres grandes verdades:
1. La conversión y el dar frutos: si alguien escucha La Palabra de Dios y esta hace eco en su vida, habrá un cambio, una conversión y ésta persona dará frutos. Juan 15: 4 dice, "permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí". Para poder dar frutos, Cristo Jesús debe habitar en ti.
2. La segunda gran verdad se refiere a la manera cómo será recibido en el mundo, que es el relato de esta parábola, a la verdad muchos lo oirán, pero no lo recibirán, y se cumplirá la profecía que cuando hayamos predicado el evangelio a toda criatura (Marcos 16:15 - RVR1960), Él estará listo para venir por nosotros.
3. Y por último, nos identifica quiénes son los enemigos de La Palabra: satanás, los afanes del mundo, las riquezas y los placeres.
¿Qué clase de tierra eres?, En este bello día, Dios desea sembrar en buena tierra. No permitas que Su semilla sea robada cuando vengan las pruebas a tu vida, recuerda que, Romanos 8:28 – RVR1960 dice: “y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas le ayudan a bien”. Aún en medio de la prueba, la misma Palabra que ha sido sembrada te ayudará a salir en Victoria. No permitas que nada ni nadie robe la semilla que ya Jehová Dios plantó en tu vida.

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