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Un Árbol de Mango

Ayer domingo tuve la oportunidad de volver a ser maestro de Discipulado para las nuevas personas que han llegado a nuestra iglesia y que empezaron su proceso de formación en el Señor. Todos son muy jóvenes, edades entre los 11 y los 19 años, creo que soy el más viejo del grupo. Nuestra primera lección fue hablar de lo que es un discípulo de Cristo. Pero dentro de las tantas cosas que hablábamos acerca del tema, hubo una que me motivó a escribir este devocional en este día.
Un discípulo de Cristo es aquel que lleva mucho fruto les enseñaba y a la vez les regalé esta cita: "En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis mis discípulos (Juan 15:8 RVR1960). Entonces, fue cuando les puse de ejemplo lo siguiente: les pregunté, ¿cuántas pepas de mango (o sea la semilla) son necesarias para sembrar un árbol de mango? A lo que ellos respondieron una. Y luego continué preguntándoles ¿cuántos mangos puede uno recoger de un solo árbol? Ellos dijeron muchos. Así que les decía, hoy el Señor está sembrando en ustedes, que representan la tierra, una semilla, así como la pepa de mango, que es la Palabra. Y esa Palabra, a su debido tiempo, debe producir mucho fruto al igual que el árbol de mango.
Hoy me pregunto, ¿a cuántos de ustedes el Señor les ha dado la semilla? Sé que a muchos, pero lo que realmente quisiera saber es ¿qué has hecho con esa semilla? ¿Has permitido que se seque? ¿Has dejado que se vuelva infructuosa? ¿En qué clase de tierra sembró el Sembrador? (Ver Mateo 13:1-23 RVR1960). El propósito por el cual la semilla fue sembrada en ti fue y es para que produzca mucho fruto, ella no fue sembrada para no germinar, así como tampoco llegaste a los pies de Cristo con el propósito de no reproducirte. Te invito en este día a pensar acerca de esa semilla que ya fue sembrada en ti y reflexiona acerca del propósito que tiene la Palabra, no en vano Jehová Dios te escogió para ser un discípulo, es tiempo de glorificarle de esta forma.
Bajo la guía del Espíritu santo,
Sergio Meza Padilla

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