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Una píldora espiritual para hoy viernes

Dones Irrevocables

No entiendo por qué, algunas veces, es más fácil creerle al enemigo que a Dios, ¿no es así?. El enemigo crea estrategias para derrotarte e impedir el propósito de Dios en tu vida, lo más triste es que le creemos y, lo peor de todo esto, es que nos "comemos el cuento" y nos desanimamos hasta tal punto que enfriamos nuestro espíritu y, por ende, nuestra comunión con Dios se debilita y empezamos a abrir puertas que ya habían sido cerradas.  Y esa es la coyuntura que el diablo aprovecha para destruir tu vida, pues él vino fue a hurtar, a matar y a destruir (Juan 10:10).

Cuando nos encontramos en medio de esta clase de situación es cuando llegamos a pensar que no somos merecedores de lo que Dios nos ha entregado, llámese ministerio, dones o bendiciones. Y esta es otra de las artimañas del enemigo, él llega tan bajo porque es ahí donde quiere verte. Es en medio de esa situación que pensamos que los dones que hemos recibido de parte de Dios ya no los podemos seguir usando, lo que hace que una apatía sin igual entre a nuestras corazones y a nuestras mentes.
Y, ¿qué dice la Palabra de Dios al respecto?
"Porque irrevocable son los dones y el llamamiento de Dios" (Romanos 11:29).

El enemigo se esfuerza tanto en hacerte creer esas mentiras porque él también conoce La Palabra y ayer mientras veía una enseñanza del Pastor Ricardo Rodríguez por TV, y decía que cuando conocemos las promesas de Dios es más fácil clamar en medio de la tormenta. Si Dios te prometió un ministerio o un don, sabrás que aquello que te ha entregado es irrevocable, no hay nada en esta tierra, ni en el mundo espiritual que te pueda arrebatar lo que ya Dios te dio. Entonces ¿por qué le crees las mentiras al diablo?.

Créele a Dios y Él hará, no olvides que sin fe es imposible agradarle (Hechos 11:6). Es tiempo de volver a creerle a Dios y de entender que los dones y el llamamiento que recibiste hace mucho tiempo son totalmente irrevocables. Lo que debes hacer en medio de la prueba es clamar y recordarle lo que te ha prometido. Recuerda que la misma Palabra nos dice que Dios no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta (Números 23:19).

Dios te bendiga sobreabundantemente, espero que esta Palabra haya hablado profundamente a tu espíritu. No olvides compartir, sé de bendición.

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