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Una píldora espiritual para hoy lunes

RECOBRANDO MI IDENTIDAD DE HIJO, Parte 1

Hoy empezamos una serie de cinco devocionales bajo el tema Recobrando Mi Identidad De Hijo, espero que sea de gran bendición para todos.
Según el DRAE, identidad son aquellos rasgos que caracterizan a una persona o una colectividad que los caracterizan frente a los demás. Mi identidad me permite saber quién soy, de dónde vengo, cuál es mi herencia, mi propósito, es decir el por qué estoy aquí. Cuando perdemos nuestra identidad, todos esos rasgos que nos caracterizan se pierden y es completamente imposible saber quién soy yo. Pero, ¿cuándo pierdo mi identidad como hijo de Dios?.

Cuando descuido mi comunión con Él, es decir cuando abandono los momentos de intimidad con Él. También cuando mi fe mengua y abro puertas para que el enemigo empiece a poner otros argumentos diferentes y fortalezas en mi mente. El enemigo siempre sabe en qué momento atacarnos, pues siendo él el príncipe del aire,  puede ver en qué estado nos encontramos, por lo que conoce tus momentos de debilidad. La Palabra dice que él anda como león rugiente buscando a quien devorar. Es decir, él estudia y analiza a sus presas, en este caso tú y yo.

Vayamos a Lucas 15:11-22:
Y Jesús dijo: Cierto hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos le dijo al padre: `"Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde". Y él les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntándolo todo, partió a un país lejano, y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a pasar necesidad. Entonces fue y se acercó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, y él lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Y deseaba llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.
Entonces, volviendo en sí, dijo: "¡Cuántos de los trabajadores de mi padre tienen pan de sobra, pero yo aquí perezco de hambre!"
"Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; hazme como uno de tus trabajadores". Y levantándose, fue a su padre. Y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó. Y el hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo". Pero el padre dijo a sus siervos: `"Pronto; traed la mejor ropa y vestidlo, y poned un anillo en su mano y sandalias en los pies; y traed el becerro engordado, matadlo, y comamos y regocijémonos; porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado". Y comenzaron a regocijarse.

Hay 5 aspectos que deseo compartir contigo que se desprenden de esta parábola:
PRIMERO
CADA QUIEN ES SEDUCIDO POR SU PROPIA PASIÓN Y DESEOS CARNALES
En el caso de este joven, él sintió la necesidad de tener la parte de su herencia porque ya había preconcebido la manera cómo gastarla, mira lo que dice el verso 13, "no muchos días después, el hijo menor, juntándolo todo, partió a un país lejano, y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente". No sabemos cuánto tiempo exactamente este joven estuvo pensando en este asunto, pero una vez tuvo todo lo que pedía, decidió marcharse a un lugar lejos de la presencia de su padre. Así es la naturaleza del ser humano, cuando sabe que va a hacer algo malo lo primero que hace es alejarse de la presencia de Dios.

¿Qué dice la Palabra al respecto de dónde nace el pecado?Vayamos a Santiago 1:14-15:
"Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte (Versión LBLA)".

El deleite en los asuntos de la carne produce la muerte. En el verso 24 podemos ver el estado en el que se encontraba esta persona, "porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado". No podemos olvidar que la paga del pecado es LA MUERTE, llegando en algunos casos a ser o (1) muerte física (Acán en Josué 7), y en otros (2) muerte espiritual (el caso del hijo prodigo). El pecado produce la separación de Dios con el hombre, pues Él no puede habitar en medio del pecado.

Espero que este devocional haya hablado tremendamente a tu vida en este día. No olvides compartir y ser de bendición para alguien más. Espera mañana la segunda entrega de este tema, Recobrando Mi Identidad De Hijo. Que tengas una excelente semana. Dios te bendiga.

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