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La pesca milagrosa, parte 1

A partir de hoy, estaré compartiendo con ustedes una serie de tres devocionales que el Señor me ha regalado y que llevan por título La Pesca Milagrosa.

La palabra de hoy se encuentra en:
Lucas 5:1-11
Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre Él para oír la palabra de Dios.
Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes.
Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.
Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.
Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red.
Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.
Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.
Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.
Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él,
10 y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres.
11 Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.

En este capítulo de la Biblia, aprendemos acerca del momento en el que el Señor Jesús escoge parte de sus discípulos. Para ese entonces, Él se encontraba en Galilea, la cual vino a ser la tierra en la que empezó su ministerio y la que le albergó junto a sus doce desde el principio.

De estos versos, del 1-11, hay seis aspectos que quisiera compartir contigo, y lo haré en tres entregas, empezando el día de hoy y finalizando el día miércoles. El primer aspecto de hoy es que SIEMPRE HABRÁ NECESIDAD POR PARTE DE LA GENTE DE ESCUCHAR LA PALABRA DE DIOS (verso 1, aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre Él para oír la palabra de Dios). 

Sin importar el tiempo en el que nos encontremos, esta situación siempre será una constante. Así como en aquellos días había necesidad de oír la Palabra de Dios, hoy igualmente existe esa misma necesidad. La gente siempre tendrá necesidad de oír la Palabra de Dios por intermedio de alguien. Sin importar la condición en la que se encuentren, siempre en algún momento de sus vidas esa necesidad saldrá a colación. La pregunta que debes hacerte, entonces, es ¿y quién les hablará de Dios?. Buena pregunta, ¿quién? La respuesta es sencilla TÚ. Si vemos los hechos que acontecen en estos versículos, el Señor Jesús estaba preparando el terreno para escoger a sus discípulos, ¿verdad? De igual manera, Él está preparando y arando tu tierra para que tú también seas portador de las buenas nuevas del evangelio para muchas personas que tienen necesidad de oír la Palabra de Dios.

El segundo aspecto que estudiaremos en el día de hoy es que LA MIES ESTÁ LISTA Y LOS OBREROS SON POCOS. En la Palabra, la mies es tipología de las personas con necesidad de oír la Palabra y los obreros somos aquellos quienes compartimos el evangelio con esas personas. Vayamos un momento a Lucas 10:1-2 y dice la Palabra de Dios, después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de Él a toda ciudad y lugar adonde Él había de ir. Y les decía: la mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. ¿Ves que si es una constante el hecho de que le gente siempre tendrá necesidad de oír la Palabra? El problema somos los obreros, hay muchísima necesidad, pero somos muy pocos los obreros. Es por ello que es necesario que recuerdes tu propósito, ¿para qué fuiste llamado? Independientemente de tu llamado, todos los creyentes tenemos una misión, la cual nunca cambiará y es: predicad el evangelio a toda criatura (Marcos 16:15).

Hoy es tiempo de reflexionar y recordar el llamado, el propósito y la misión que tienes como hijo de Dios, a la verdad, la mies es mucha y los obreros pocos. No permitas que el enemigo se lleve a más personas, que pueden estar a tu alcance, sin antes haber escuchado acerca de Dios. Hoy es un buen día para restablecerlo todo, volverse a Dios y empezar con la misión por la cual fuiste llamado con nombre propio desde el principio.

Mañana continuaremos con esta serie de devocionales estudiando dos aspectos más que tienen que ver con la promesa y las señales con las que se sella esa promesa. Dios bendiga tu día poderosamente, espero que esta Palabra haya hecho rema en tu espíritu y que la pongas por obra desde hoy.

Bajo la unción del Espíritu Santo,

Sergio Meza Padilla

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