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La pesca milagrosa, parte 2

Ayer empezábamos una serie de tres devocionales bajo el título La Pesca Milagrosa. Ayer compartimos los dos primeros aspectos los cuales fueron: siempre habrá necesidad de oír la Palabra de Dios y la mies está lista y los obreros son pocos. Hoy avanzaremos estudiando dos aspectos más.


La Palabra se encuentra en:
Lucas 5:1-11
Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre Él para oír la palabra de Dios.
Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes.
Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.
Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.
Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red.
Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.
Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.
Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.
Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él,
10 y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres.
11 Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.

El tercer aspecto que deseo compartir contigo es que SIEMPRE HABRÁ UNA PALABRA, UNA PROMESA DE PARTE DE DIOS PARA CUMPLIR SU PROPÓSITO (verso 4, cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.) Cuando somos llamados, siempre hay una promesa de parte de Dios. A esa promesa debes aferrarte con todas tus fuerzas para llevar a cabo lo que Dios te dice. En tiempos de dificultad, esa misma promesa es la que deberás recordar para continuar adelante.

Pero, ¿qué pasa ahora en el verso 5? Simón le responde al Señor Jesús: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. No podrás llevar  a cabo tu propósito con tus propias fuerzas. En el caso de Simón Pedro, él había intentado, infructuosamente, toda la noche y no pescó absolutamente nada. Intentó con sus propias fuerzas obtener la provisión, pero bastó una Palabra de parte de Dios boga mar adentro y echa la red. En ese instante, la fe de Simón Pedro se activó y, es por ello que, le dice al Señor Jesús mas en tu Palabra la echaré. Lo hizo activando la promesa recibida.

El cuarto aspecto para tratar el día de hoy es que MILAGROS Y SEÑALES OCURREN CUANDO SE SELLA UNA PROMESA. Simón no sabía lo que iba a acontecer luego de tirar la red, pero lo hizo creyendo, a sabiendas de que algo sucedería y fue así. En los versos 6 y 7 dice la palabra de Dios que habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. Porque Simón Pedro creyó en la Palabra, pudo ver la respuesta. Y es que la cantidad de peces era tal, que no solamente para él hubo, sino que también para sus compañeros. Esto, ¿qué quiere decir? Que cuando venga la bendición y la sobreabundancia a tu vida y a tu casa, será de tal manera, que rebosará y por causa tuya, otros también podrán gozar de esas bendiciones.

No sé qué promesas te haya hecho el Señor ni que Palabra te haya dado. Lo que sí puedo decirte es que si te aferras y crees en esa Palabra con todas tus fuerzas, verás milagros y señales tremendas para ti y los tuyos. Hay que creer, es hora de activar esa fe que mueve montañas.

Mañana continuaremos con los dos últimos aspectos los cuales son: primero, cada promesa tiene un propósito o un objetivo y, segundo, hay que tomar decisiones radicales.

Sé que esta Palabra ha hecho algo tremendo contigo hoy, no te la dejes robar, ponla por obra. Dios te guarde y bendiga hoy y siempre.


Bajo la unción del Espíritu Santo,

Sergio Meza Padilla





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