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El poder de la obediencia a Dios

Cuando empezaba el 2011, le prometí a Dios ser fiel y obediente con sus cosas. Le prometí otras más que son producto de esa fidelidad y de esa obediencia y el Señor me bendijo tremendamente, me dio más de lo que esperaba porque me comprometí con Él y Él conmigo. Y es que cuando nos comprometemos con Dios todas las cosas cambian, se tiene la certeza de que hay un respaldo divino. El Señor me ha respaldado en muchas decisiones y proyectos.

La Palabra de hoy se encuentra en:
Génesis 12: 1-2
1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.

En La Biblia hay muchos personajes obedientes y fieles a Dios y, entre ellos, debemos mecionar el nombre de Abram. Este siervo del Señor siempre escuchó Su voz, estuvo atento en todo momento y fue diligente, es decir hacía lo que se le pedía sin cuestionar. Esa misma actitud hizo que Dios le respaldara en todo y así Él estuvo con Abram todo el tiempo.

Precisamente hoy deseo hablarte de este tema, la obediencia a Dios. Quizá has notado en tu vida que las bendiciones llegan, pero llegan a medias, ¿no es así? Y te has preguntado ¿qué pasa? ¿Por qué llegan de esta forma? Entonces deberías preguntarte qué tan comprometido estás con Dios. Quizá aquí esté la respuesta a tu pregunta. A lo mejor ese compromiso sea la raíz de todo. Es necesario que entiendas que el Señor no se comprometerá contigo, si antes tú no le rindes tu corazón, tu vida y te sometes a Su voluntad. Dios tiene un propósito con cada uno de nosotros. Cada uno tiene llamado especial, Dios usa nuestros talentos tremendamente para Su obra en la tierra, ¿alguna vez te ha preguntado qué tiene el Señor preparado para ti?.

Cuando Dios nos llama lo hace con un propósito. Así cuando llamó a Abram ya Él había trazado todo un plan con él. Dios manda a que Abram deje su tierra y la parentela de su padre y, sin cuestionar, Abram lo hace. Mi hermano(a) eso se llama diligencia, compromiso. Además de ésto, Jehová le hace una promesa: le dice que hará de él una nación grande, y esa era la bendición que había si Abram se comprometía con Él. Dios le estaba revelando que iba a ser bendecido y de qué manera, pues pienso que Abram jamás llegó a imaginar  cuán grande sería su descendencia. Pero ¿te has puesto a pensar qué hubiera pasado si Abram no se hubiese salido de su parentela?. De seguro estoy que el Señor habría pensado en alguien más.

En esta mañana quiero retarte y si has recibido un llamado de parte de Dios es hora de que te comprometas y le seas fiel y diligente a Su voz. Cuando el Señor te llama es porque ya tiene todo un plan diseñado para ti. El poder de la obediencia a Dios es tremendo, y asimismo acarrea responsabilidades. Entre más te dé el Señor más demandará de ti, pero no te preocupes, ni tengas miedo, pues Jehová te preparará para cumplir Su plan y con Su Espíritu Santo te dará la sabiduría necesaria para enfrentar cada obstáculo que se te presente. 

Hace muchos años el Señor me llamó, y con ministerio propio. Me llamó para un ministerio pastoral y eso a mí me dio mucho miedo, pues no sabía cómo lo iba hacer. Pero eso miedo Dios lo ha quitado de mí y ahora disfruto y me gozo hablando de las maravillas y de las bendiciones que he recibido desde que empecé a caminar junto a Él. Antes no sabía qué decir, ahora el Espíritu que habita en mí lo hace todo, porque logré comprender que no son con mis fuerzas, ni soy yo quien pelea la batalla, es Jehová Dios de los Ejércitos (Éxodo 14:14).

No sé de qué parentela Dios te ha llamado para sacarte en este día, pero si lo hizo es porque cosas maravillosas ya pensó para ti. Él sólo está demandando obediencia, fidelidad y compromiso. ¿Y qué hay del resto? Tranquilo, el resto de la obra Él la hará. Si en ti hay espíritu de temor, La Palabra misma te recuerda "no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio" (2 de Timoteo 1: 7). 

Así que hoy te invito a que seas valiente y esforzado y empieces a guerrear lo que Dios tiene para ti. Recuerda que aquel que empezó la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Que tengas un maravilloso y bendecido día, espero que estas palabras hagan eco en tu espíritu en gran manera. Escucha la voz de tu Pastor que te llama hoy.

Bajo la guía del Espíritu Santo,


Sergio Meza Padilla

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