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Pescador de hombres

El objetivo del Señor Jesús al entrenar a sus doce discípulos no fue el de compartirles el evangelio y ya, el Señor los formó y debieron pasar por un proceso porque el objetivo principal era, y sigue siendo, predicar el evangelio a toda criatura (Marcos 16:15). Sin embargo, había otro objetivo: hacer discípulos a todas las naciones (Mateo 28:19) para que el evangelio se extendiera por toda la tierra.

Es muy triste ver en las iglesias de hoy que los cristianos nos conformamos con solamente ir a la escuela dominical, una que otra reunión entre semana y listo. Muchos nos hemos convertido "calienta bancas". Jesús no ha venido a tu vida para que sigas sentado en una banca cada domingo, Él vino con el mismo propósito que vino hace más de 2000 años y es que tú seas: uno, procesado y formado como hombre y, dos, entrenado en La Palabra para poderla compartir con otras criaturas, porque el objetivo es que seas pescador de hombres.

La Palabra de hoy se encuentra en:
San Marcos 1: 17
Y les dijo Jesús: venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.


Todos tenemos la gran responsabilidad de compartir el evangelio con todas las criaturas de la tierra, pero también tenemos la responsabilidad de formar discípulos para que ellos también sean pescadores de hombres. Pero esto muchas veces no pasa porque el testimonio que ven nuestros discípulos en nosotros es totalmente diferente a la realidad de lo que yo hablo y hago, es decir mis palabras y mis acciones distan entre sí. Entonces, no podré exigirle a mis discípulos que hagan algo si yo tampoco lo hago. 

Tenemos que levantarnos, Dios quiere levantar una nueva generación de Pedros, de Pablos... Y su objetivo es seguir expandiendo el evangelio y pescar más hombres, el objetivo es que nadie se quede sin escuchar Palabra de vida que trae consigo la salvación eterna.

Algo que me impacta mucho, es lo radical y determinante que fue la decisión de aquellos hombres de dejarlo TODO por seguir a Jesús. La Biblia no nos dice que ellos vacilaron, lo que vemos en La Palabra es su testimonio, que ellos siguieron a Jesús, que sus vidas fueron pasadas por un proceso para poder llevar a cabo aquello para lo cual habían sido formados. Siempre estuvieron allí, tuvieron sus problemas, sus pruebas, pero se mantuvieron porque sabían a quién estaban siguiendo, sabían que sus vidas nunca más serían las mismas y que ahora en Cristo Jesús habían ganado más de lo que habían dejado atrás. Lo mismo sucede contigo, después de aceptar a Jesús, ya tu vida nunca volverá a ser la misma.

Amado(a), sabes a lo que me refiero. Deja a un lado esa "flojera espiritual", levántate en victoria y comienza a compartir el evangelio desde ya. Habla con tu familia, tus amigos, compañeros de trabajo, la gente de tu universidad, vecinos, tus jefes... No dejes de predicar un solo día. Si algo hizo el Señor Jesús fue trabajar en la obra todos los días, nunca se detuvo ni tuvo vacaciones, ¿verdad? Bueno, ese es el ejemplo que debemos imitar. Hoy te exhorto a que empieces a formarte más en la Palabra para que también puedas tú formar para lograr ser pescador de hombres.

Bajo la guía del Espíritu Santo,



Sergio Meza Padilla

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